El textil comunitario que fue creado para la exposición Haciendo Barrio y que alude al pasado, presente y futuro de este sector céntrico de Santiago, se ha convertido oficialmente en parte de la colección patrimonial del museo.   

Ayer fue donada oficialmente al MSSA, esta pieza de 4 metros de largo por 3,36 de ancho y que tomó casi seis meses en su confección a cargo de un grupo de vecinos del barrio República. Como si fuera una arpillera gigante hecha de otras pequeñas, sus creadores fueron reuniendo piezas de distintas confecciones recreando un mapa del lugar en que viven.

Esta obra que respondió a la propuesta del taller Textil comunitario gestado por el MSSA, es una oportunidad para reconocer las visiones de las personas en el habitar su espacio en la ciudad, pero además surge como uno de los resultados sensibles del proyecto “Mirada de barrio” que a través de recuperar el sentido del colectivo, por dos años fue el marco para que el área de Programas Públicos, trabajara vinculando al museo con sus vecinos desde el arte.

 

Donación excepcional

Caroll Yasky, coordinadora de Colección del MSSA, destaca que esta pieza llega como una donación muy particular, no solo porque desde hace un tiempo el museo mantiene en pausa la recepción de donaciones, sino también porque hacía décadas que no llegaba una obra producida en forma colectiva.

“Las referencias que tenemos de piezas hechas por un colectivo han sido donaciones del período de Resistencia (1975 – 1990), como unos murales de Finlandia y Suecia”, explica la curadora y agrega, “luego hay donaciones de grabados que se produjeron durante el periodo de la dirección de Carmen Waugh en un taller que tuvo el museo a comienzos del 2000 y por donde pasaron artistas como Frank Stella y Rafael Canogar. Aunque realizaban producciones individuales, esos talleres fueron intentos incipientes del museo de generar comunidad”, dice.

La aceptación de donaciones, se mantiene cerrada en el MSSA en parte por la construcción de su depósito de obras y por la creación de una nueva política de Colección. Por ello, durante la jornada en que se hizo la entrega oficial de este textil entre los vecinos que participaron en su fabricación, el equipo de profesionales del Museo y su directora Claudia Zaldívar, se discutió también su futuro.

“Hay una delegación de responsabilidades y de confianza en el museo en lo que será la vida de este objeto y esa vida comprende conservación, exhibición, investigación y documentación”, explica Caroll Yasky y añade, “hay bastantes expectativas sobre itinerar la obra y nosotros tenemos que resguardar su seguridad y estado de conservación, por eso además esta es una situación que nos invita a reflexionar sobre las políticas para aceptar donaciones; el gran tema que este año nos hemos planteando y que podremos atender por la incorporación de nuevos profesionales al equipo, entre otras cosas”, dice.

Representantes de los autores del textil, vecinos y vecinas del barrio República, junto al equipo de Programas Públicos del MSSA.

 

El pretexto era coser

Para los vecinos que se hicieron parte de los talleres del museo, esta donación viene a coronar el nexo que crearon con la institución y entre ellos. Como dice Tanya García, miembro del grupo  Textileras que se formó al alero de esta experiencia y que hoy ya funciona en forma autónoma, “la donación de la obra significa trascender de un plano grupal acotado hacia lo colectivo y perdurable en el tiempo” y añade, “se generaron lazos y redes que no se hubiesen creado posiblemente de no tener esta instancia de encuentro”, dice.

Jimena Nuñez, a pesar de que no vive en el barrio, coincide. “Siento que lo más importante fue darse el tiempo de construir el textil y con eso construir el lazo de lo comunitario. En la medida que el textil pasaba por nuestras biografías este lazo se hizo duradero y dejó un trabajo para desplegar más allá del taller y la exposición Haciendo barrio”, comenta.

Para ella la relación con el museo, además de ser un trabajo de vinculación constante, les abrió un espacio de retroalimentación mutua muy fructífero. “Esta obra nos permitió participar en otras actividades y conocer a personas que desarrollaban este oficio hace mucho tiempo. Han sido meses de gran crecimiento personal. Esta donación es un aporte de nuestra comunidad al patrimonio inmaterial del país. Espero que las generaciones venideras vean el esfuerzo de unir una historia en su tránsito doloroso hasta la re-visitación que hemos hecho ahora. A cada una esta obra nos movilizó desde nuestra visión de este barrio y del país”, dice.

Mientras esta obra colectiva de los vecinos del barrio república, comienza su vida como pieza de la colección del MSSA junto a las obras de Matta, Miró, Calder y otros grandes maestros del arte, los vecinos y vecinas que la crearon, siguen adelante con sus encuentros comunitarios, observando su vida en el barrio y recreándolo con soluciones creativas. Las Textileras, ya están planificando lo que serán sus propuestas para este 2019.

 

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