• Vista Hall
    Eugenio Téllez
    Tanqueta con campo de batalla melancólico, 2005-2006

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo El bestiario.

  • Vista general exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo El bestiario.

  • Vista general exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo La bandera somos todos.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo La bandera somos todos.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo Todos los poderes.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo No nos quebraron.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo Resistencia siempre.

  • Vista exposición Imaginarios de la Resistencia. Núcleo Resistencia siempre.

  • Vista general exposición Abstracción geométrica.

EXPOSICIÓN

Imaginarios de la Resistencia. A 40 años del Golpe de Estado

Artista(s): Albrecht; Fernando Amador; Frederic Amat; Daniel Argimon; Rafael Armengol; Jaime Azócar; José Balmes; Gracia Barrios; Torsten Bergmark; Dionisio Blanco; Manuel Boix; Marcelo Brodsky; José Caballero; Mario Cruz Fuentes; Javier de Villota; Irene Domínguez; Luz Donoso; Miguel Encuentra; Equipo Crónica; Virginia Errázuriz; Enrique Estrada; Robert Fogas; Gerard Fromanger; José Gamarra; Juan Genovés; Colin Grigg; Mauri Heinonen; Arthur Heras; Agustín Ibarrola; Ronald Kitaj; Fernando Krahn; Jean-Claude Latil; José Luis Lorente; Miguel March Pedros; Alejandro Marcos; Martín Martínez Caballero; Eugeniusz Markowski; Eduardo Martínez Bonati; Emilio Miguel; Lars Millhagen; Antoni Miro; Joan Miro; Zoran Music; Rogelio Naranjo; Gontran Guanaes Netto; Brian Nissen; José Noja; Guillermo Núñez; Pablo Obelar; Dámaso Ogaz; Gastón Orellana; Ciro Palacios; Alberto Pérez; Régulo Pérez; Jordi Pericot; Paul Peter Piech; Ernest Pignon-Ernest; Josep Renau; Hugo Rivera-Scott; Ignacio Rodríguez; Jean Rustin; Antonio Saura; Federico Silva; Anita Snellman; Lasse Söderberg; Sohier; Jonasz Stern; Boris Taslitzky; Eugenio Téllez; Gérard Tisserand; Claudio Tozzi; Pedro Uhart; Eduardo Urculo; Ricard Vaccaro; Felipe Vallejo; Carlos Vásquez; Xesús Vásquez; Vladimir Velickovic; Eduardo Vilches; Henck Wognum; Jacques Zadig; Gustavo Zalamea; Luis Zilveti; Music Zoran

Curaduría: Carla Miranda

Fecha de Inauguración: 25/06/2013

Fecha de inicio: 26/06/2013

Fecha de término: 07/09/2013

Después del Golpe de Estado los fundadores del Museo de la Solidaridad mantuvieron su interés por mantener vivo el museo y, a la vez, buscaron denunciar lo que hacía la dictadura militar en Chile. Surgieron así los “Museos de la Resistencia”, organizados en comités de apoyo coordinados a partir de 1976 desde la Casa de las Américas, en La Habana. Ellos pidieron a los artistas donar obras para “ayudar a la resistencia en Chile, ser un testimonio antifascista de artistas e intelectuales y un instrumento de agitación y propaganda”. Y así fue. Las donaciones crecieron y se convirtieron en un medio de presión al régimen militar, ya que circularon por varios países y sumaron diversas actividades de los exiliados chilenos en Europa.

Imaginarios de la Resistencia es un recorrido visual donde el arte es un vehículo de construcción de “desobediencia civil”. Es, además, la representación de la violencia “inimaginable”, encarnada en distintos cuerpos en donde hubo presión o coerción: el de la víctima; el cuerpo abstracto del Estado y sus instituciones; el del victimario, representado como el bestiario; el de los poderes cómplices de la dictadura y el de quienes resistieron el apremio. Estos son los núcleos que conforman la exposición:

La bandera somos todos
Durante el gobierno de la Unidad Popular, la bandera se transformó en la representación iconográfica de que la clase trabajadora había asumido el poder del Estado-Nación. La bandera se llevaba en las marchas, se levantaba en las tomas de terrenos, se izaba en las fábricas estatizadas. Tras el Golpe de Estado, los militares se adueñaron de la bandera, rebautizada como “pabellón patrio” y transformada en símbolo de la nueva institucionalidad.

La bandera como ícono del pop estadounidense fue recogida por Jasper Johns desde los años cincuenta. En Chile, fue Guillermo Núñez quien comenzó a utilizar esta iconografía con la pintura Bandera para ocho mineros de El Salvador, que le regaló al Presidente Allende y que estaba en La Moneda cuando fue bombardeada.

Todas las obras que forman parte de este núcleo describen la metáfora de la bandera como cuerpo físico de los chilenos. Cuerpo que se hizo carne en los hornos de Lonquén, que se hizo puño, y que acabó siendo el cañón disparado tras el Golpe de Estado.

Todos los poderes
La configuración de los poderes que permitieron el quiebre institucional de 1973 fue una respuesta a la política anticomunista propia de las reglas de la Guerra Fría. Es una maquinaria cuyo discurso se reprodujo prácticamente en todo el mundo y que repercutió directamente sobre los cuerpos. La acción se origina en Estados Unidos, con Richard Nixon, quien determinó el modelamiento de los países de su bloque a las reglas del sistema económico y político estadounidense. La prensa fue su principal circuito de simbolización y justificación. Tras el Golpe, la prensa difundió noticias que con los años se demostraron falsas, como que la Unidad Popular preparaba un autogolpe o que implementaría un plan para acabar con los opositores. El discurso del régimen comenzó a reproducirse ampliamente: de no haber “pronunciamiento militar”, Chile se habría convertido en un satélite La Habana y Moscú. La imposibilidad de hacer una resistencia violenta es parte del imaginario de los artistas. Ellos plasman que son los “otros los de las armas”, aquellas con las que se somete y se modela tras la avanzada del nuevo modelo.

El bestiario
El que ejerce la violencia, y con ello el poder y formas diversas de coerción, se ha transformado en “bestia”. Después del Golpe de Estado se desarrolló en el país un régimen que cambió de a poco las instituciones, la forma de vida, la cultura y los valores de los chilenos. Este poder estructural se instaló gracias a otro poder menor en jerarquía pero de gran crueldad: el del torturador. En los espacios físicos donde funcionaban y ejercían la represión, los torturadores, las “bestias”, aplicaron tecnologías de control, vigilancia y punición.

Los artistas medievales desarrollaron los bestiarios como metáforas del bien y el mal, donde los animales encarnan sentimientos y personalidades humanas. El bestiario es un álbum de retratos de quienes vigilan y castigan. Y es también una apropiación simbólica, la omnipresencia de la verdad escondida tras la sátira e ironía de la dictadura.

Resistencia siempre
Las obras donadas por los artistas en este período se convirtieron en una manifestación física y simbólica que encaró el poder ejercido desde el Estado y denunció la violación de los derechos humanos. A través de la circulación de estas imágenes se instaló una táctica de lucha, una forma de enfrentar el poder ejercido por la dictadura a través de los organismos de represión, la Dina y la CNI.

Este núcleo iconográfico dedicado a la resistencia sitúa el puño, las masas no sometidas, la rebeldía de la sociedad civil, nacional y sobre todo la internacional, irrumpiendo contra el poder asumido por la fuerza en Chile. Estos múltiples planos de acciones, las solitarias y las organizadas, convirtieron al Museo de la Resistencia Internacional en un eje que permitió articular una oposición política y cultural.

No nos quebraron
El Golpe de Estado generó niveles de violencia nunca antes vistos en el país: 1.200 chilenos detenidos desaparecidos; 2.200 ejecutados; 28.000 torturados. La violencia se convirtió en una expresión del poder con que el régimen militar intentó dominar a “los vencidos”. No hubo sólo muertos entre las víctimas. La violencia se impuso para aplacar a “los enemigos” y se ejerció sobre sus cuerpos, reales y simbólicos.

La resistencia de esos cuerpos está plasmada en el “no nos quebraron”, que representa la fuerza para no doblegarse, la persistencia a la tortura física, al miedo y a todas las formas de represión. La fuerza del “no nos quebraron” es la iconografía recogida por los artistas de esta parte de la exposición, con una iconografía que se remite a los Fusilamientos del 3 de Mayo, de Francisco de Goya, y al Guernica de Pablo Picasso, de 1937.

Los brazos en alto mostrando las palmas de las manos, el desarme físico y psicológico frente al represor, es el inicio de este recorrido cuya figuración narrativa se convierte el lenguaje visual directo de la derrota y la resistencia.